Audición radial que aborda la temática de las personas discapacitadas. Un tema que no solo tiene que ver con la persona que tiene una discapacidad, su familia o su entorno, sino que es un tema más en esta sociedad, en esta diversidad en la que vivimos.....
viernes, 8 de noviembre de 2013
Demandar a la obra social en silla de ruedas
La Corte de Justicia de Catamarca hizo lugar al reclamo de la madre de un joven que necesitaba una nueva silla de ruedas. El chico había crecido pero la obra social no le había aceptado el cambio por una nueva silla. Los detalles del fallo.
La Corte de Justicia de Catamarca, con las firmas de Luis Raúl Cippitelli, José Ricardo Cáceres y Amelia Sesto de Leiva, ordenaron a una obra social la entrega de una silla de ruedas a un joven al que su actual silla ya le quedaba chica debido a su crecimiento.
Se trata de la causa “Olmos, Ana Beatriz - c/ Estado Provincial - s/ acción de amparo por mora”, donde la madre del niño gestionó en 2008 ante la obra social la silla que le fue entregada en julio de 2009.
En marzo de 2012 “en razón del crecimiento del afiliado” vuelve a iniciar gestiones para la provisión de una nueva silla a cambio de la anterior, “adecuada al desarrollo del ahora adolescente”. Pero la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) deniega el pedido.
Luego de varios reclamos administrativos la mujer logra que se le otorgue la silla nueva pero la obra social no dio cumplimiento jamás a ello y, “a pesar de innumerables reclamos verbales”, la madre del joven debió recurrir a la justicia para que “se intime a la Obra Social para el cumplimiento de la prestación”.
El caso llegó al máximo tribunal provincial que ordenó a la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) “la entrega de la silla de ruedas con las características obrantes en autos”.
Entre sus argumentos los magistrados explicaron que “las medidas de protección del derecho a la salud de las personas con discapacidad, obligan a garantizar su rehabilitación y tratamiento permanente, a fin de brindarle todas las posibilidades que permitan asegurar una mejor calidad de vida”.
“Las personas con discapacidad además de la especial atención que merecen de quienes están directamente obligados a su cuidado, requieren también la de los jueces y de la sociedad toda, siendo que la consideración primordial de su conveniencia, viene tanto a orientar como a condicionar la decisión de los jueces llamados al juzgamiento de estos casos", consignaron citando doctrina.
Elaboran videojuego que recrea como se trabaja en equinoterapia
La Plata, 5 de noviembre (Télam).- La Facultad de Informática de la Universidad Nacional de La Plata presentará mañana el primer videojuego didáctico que tiene como finalidad recrear, en un ambiente virtual, las Terapias y Actividades Asistidas con Caballos.
Se trata de e-Quino, el videojuego desarrollado en forma conjunta con el Centro de Equitación para Personas con Discapacidad y Carenciadas (CEDICA) ubicado en el Hipódromo de La Plata, en las calles 44 y 115.
El videojuego será presentado mañana a las 18, en el salón vip de la sede del centro de equitación.
CEDICA es una Asociación Civil sin fines de lucro fundada en 1994 en la ciudad de La Plata, dedicada a las Terapias y Actividades Asistidas con Caballos (TACAs), cuya misión central es trabajar en pos de la inclusión social y la mejora integral de la calidad de vida de sus alumnos y alumnas.
Según explicó la casa de estudios, "e-Quino es el primer videojuego didáctico que tiene como finalidad recrear, en un ambiente virtual, las Terapias y Actividades Asistidas con Caballos (TACAs), es decir, las actividades que los alumnos y alumnas llevan a cabo en la pista ecuestre, apuntando a lograr la identificación del jugador con el área de la realidad representada".(Télam)
Proyecto COLABORA (Teatro Ciego) Buenos Aires ..........
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Teatro ciego: ser espectador en plena oscuridad
La pequeña sala del teatro está iluminada por unas diminutas luces que alumbran una treintena de sillas ubicadas en el centro. No hay escenografía, parlantes, reflectores ni escenario. Una vez que todas las personas están en sus asientos las pocas luces se apagan y la sala queda sumergida en la más absoluta oscuridad. Al instante se agudizan el resto de los sentidos, sólo se escucha la respiración de los presentes hasta que una potente voz da la bienvenida al "primer teatro del mundo que realiza sus espectáculos a oscuras".
Los actores no se limitan a contar historias, sino que realizan ruidos y sonidos con sus cuerpos y otros objetos. Nada está grabado ni previamente editado, todo ocurre en el lugar y los presentes están siempre en el centro de la escena. Las voces, sonidos y sensaciones vienen de todos lados. También se utilizan olores y fragancias para ambientar las situaciones, gotas de agua para simular la lluvia y en algunas obras los espectadores puedan degustar comidas sin siquiera contar con la tenue luz de una pequeña vela.
"Es impresionante. Me pareció excelente. La verdad que cuando uno inhibe un sentido inevitablemente se agudizan los otros. Aunque era una obra infantil yo también la disfruté, la imaginación no es exclusiva de los niños", dijo Giselle Calás, quien decidió llevar a sus hijos al Centro Argentino de Teatro Ciego donde se puede experimentar por una noche, o aunque sea durante un par de horas, cómo sería disfrutar de un espectáculo sin poder ver.
El objetivo no es resaltar las complicaciones de los no videntes, sino demostrar que aun sin uno de los sentidos más elementales se puede vivir y disfrutar de una salida en familia, en pareja, en grupo o solo. "Es la primera vez que venimos, nos daba curiosidad ver de qué se trataba. Los chicos la pasaron muy bien", agregó Calás una vez finalizada la obra Mi amiga la oscuridad , el primer espectáculo infantil de teatro ciego.
Victoria Cestau, directora de la obra, explicó que el hecho de que la función se realice en total oscuridad "da mayor libertad a la hora de crear porque cada espectador se imagina un lugar diferente". Y agregó: "No es una restricción, todo lo contrario, el actor tiene que actuar mejor con la voz y utilizar el cuerpo para hacer sonidos y ruidos".
El Centro Argentino de Teatro Ciego se encuentra en Zelaya 3006. Es el primer (y hasta ahora único) teatro del mundo en el que todas las obras están realizadas en un espacio absolutamente oscurecido. Fue fundado el 4 de julio de 2008 por Martín Bondone y Gerardo Bentatti. "En 2008 empezamos con una obra, en 2009 teníamos tres. En 2010, cuatro y ahora tenemos diez. Hoy hay 30.000 fans en la página de Facebook que para un teatro independiente es un montón", dijo Bondone, quien agregó que allí trabajan casi 70 personas de las cuales más de la mitad son no videntes.
Aprender a "mirar" desde otro lugar
En el Teatro funciona además una escuela que tiene como objetivo desarrollar la técnica del teatro ciego y brindar trabajo a las personas que presenten alguna disminución visual. Tanto las actividades de la escuela como las obras son gratuitas para no videntes y para quienes tienen algún tipo de problema en la visión, sin embargo, muchos igualmente eligen pagar aunque no estén obligados a hacerlo. Actualmente cuentan con alrededor de 30 alumnos. "Hay dos objetivos, por un lado fomentar y desarrollar la técnica del teatro ciego que tiene un montón de aristas y posibilidades y, por el otro lado, incluir personas con discapacidad visual al mercado laboral", agregó Bondone. Además de las clases de "Teatro a ciegas" y "Meditación a oscuras" se destaca "Tango a ciegas", donde los alumnos aprenden a bailar en total oscuridad. Además, un día a la semana se puede escuchar a músicos a oscuras.
El Centro Argentino de Teatro Ciego fue declarado de Interés Cultural y Social por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, recibió el premio ACE 2009 por "su acción solidaria y eficaz en contra de los prejuicios" y el premio especial Florencio Sánchez 2010 por su labor teatral 2009.
"Trabajamos también con organizaciones sociales. Hacemos obras fuera de horario y ellos se llevan el 50% de la recaudación. Eso les permite tener una fuente de ingreso más importante que si salen a vender rifas o tortas. Lo estamos haciendo hace dos años con buenos resultados. Trabajamos con comedores comunitarios y organizaciones que no pueden invertir ni pagar nada pero se llevan el 50% de lo recaudado", concluyó Bondone.
Facundo Bogarín es uno de los tantos artistas no videntes que encontraron en el Teatro un lugar que les permite vivir dignamente haciendo lo que les gusta. "Soy músico y antes de entrar acá trabajaba en cosas ajenas al arte. Nunca se me había ocurrido la idea de actuar. Me enteré que se hacía un casting acá y me sumé. Las obras se asemejan a las vivencias de una persona ciega porque el hecho de no ver te lleva a basarte más en otros sentidos. No es que vas a escuchar mejor, pero estás más atento a lo que escuchas o a lo que oles. La gente suele prestarle más atención a lo que ve que a lo que escucha", explicó Bogarín.
Además, sostuvo que "el teatro ciego aporta a la inclusión" porque "en las clases de teatro cuando se apaga la luz los que pueden ver se unen a nuestro mundo, el de los no videntes, y nosotros nos unimos también al de ellos".
Génesis
Aunque recién en los últimos años el teatro ciego está siendo masivo la modalidad surgió en Córdoba en el año 1993 cuando Ricardo Sued y un grupo de actores, inspirados en técnicas de meditación a oscuras, deciden realizar Caramelo de limón , la primera obra de teatro que se desarrolla en total oscuridad. El 27 de octubre de 1996, bajo la dirección de Sued, un grupo de actores franceses recreó la obra bajo el nombre Bombom acidulé en el Théâtre National de la Colline de París.
En el año 2001, Gerardo Bentatti, ex miembro del elenco de Caramelo de limón convocó al actor José Menchaca para dirigir una obra de teatro en la oscuridad y formaron el grupo "Ojcuro". A diferencia del elenco de Caramelo de limón, en este nuevo grupo la mayoría de los actores son no videntes.
Otras propuestas
Big Bang sensorial
es una obra catalogada como "teatro experimental y se define como "el primer espectáculo sensorial del mundo". Allí los espectadores son continuamente parte de la obra, se abrazan, se dan la mano, o se mueven siempre ayudados por los artistas. Masajes, la sensación de calor o frío, el temblor del piso y algunas gotas en forma de lluvia son algunos de los recursos que utilizan a lo largo de la función. Se presentan en el teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062).
Otra opción es ir al Centro Cultural Konex (Sarmiento 3131) a presenciar La isla desierta, una adaptación de la obra de Roberto Alt, presentada por el grupo "Ojcuro". La obra que inauguró el teatro ciego en Capital Federal sigue en cartelera y ya superó los 150.000 espectadores.
Financiamiento
"Como casi todos los teatros independientes tenemos un apoyo económico del Instituto Nacional del Teatro y de la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad. Representa entre un 10 y un 20 por ciento de las necesidades del Teatro. Tenemos que pagar el alquiler que ronda los $30.000 por mes y el subsidio anual que recibimos es de $45.000. Somos un teatro independiente, casi la totalidad de los recursos se generan por la venta de entradas", explicó Bondone.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Estreno en T.V..........
SERIE > SE ESTRENA EL SHOW DE MICHAEL J. FOX, LA SITCOM DONDE EL CHISTE ES EL PARKINSON
Cuando pase el temblor
Después de Volver al futuro, Lazos familiares y Spin City, Michael J. Fox era un icono pop y además un comediante exitoso: estaba en el mejor de los mundos. Pero pasó lo más cruel e impensable: le diagnosticaron Parkinson juvenil y se alejó del trabajo y, por un tiempo, de la vida. Sin embargo, desde hace varios años, Fox decidió lidiar con su enfermedad con un optimismo desconcertante –incluido su activismo para la investigación de la cura– que culmina, ahora, en su nueva serie, El show de Michael J. Fox, que se estrena mañana a las 21 en Comedy Central y donde se ríe, con pasmosa brutalidad, de su condición: sin compasión, sin sentimentalismo y sin corrección política.
Por Mariano Kairuz
El tema de Michael J. Fox es el tiempo. Lo lleva en la cara: las facciones juveniles, aniñadas, que lo caracterizaron siempre, que lo limitaron y también lo convirtieron en una estrella, conviven a los 52 años con las huellas de un padecimiento personal que carga hace más de dos décadas y que lleva en público con extraordinaria gracia. Que su tema es el tiempo –cómo se nos va, cómo se fuga– es una obviedad desde que filmó Volver al futuro, desde que se convirtió en un icono de los ’80, pero también por buena parte del resto de su carrera como actor –la serie Lazos familiares, que lo hizo famoso antes que el cine, se centraba en un choque generacional esencial de la segunda mitad del siglo XX norteamericano– y porque le tocó la rarísima mala suerte de ser diagnosticado a los 30 con una enfermedad que se manifiesta casi exclusivamente después de los 50.
Ahora, trece años después de que decidiera retirarse de la televisión, al menos como protagonista, para darse un descanso en medio de una pelea que se estaba tornando ardua, Michael J. Fox vuelve a protagonizar sitcom propia, reinventándose pero sin dejar de ser el que era. “Creo que puedo interpretar a cualquier personaje en tanto este personaje tenga Parkinson. Podría hacer un Hamlet con Parkinson”, dijo hace poco, haciendo la mímica de sostener-la-calavera, con el humor que lo caracterizó siempre, en el programa Late Night with Jimmy Fallon, a donde fue para promocionar El show de Michael J. Fox, la sitcom que arrancó en septiembre pasado en EE.UU. y que a partir de mañana podrá verse todos los lunes a la noche por Comedy Central.
En The Michael J. Fox Show, Fox interpreta a un presentador de noticiero televisivo con Parkinson, que decide volver al trabajo después de un largo retiro, y consigue hacer algo que encaja perfecta y naturalmente con la imagen pública que forjó desde que contó públicamente acerca de la enfermedad degenerativa y por ahora irreversible que padece: un personaje que lidia con su condición con carisma, humor negro e ingenio, alejándose todo lo posible de cualquier intento de explotación sentimentaloide. El efecto visible de su discinecia (los movimientos involuntarios de su cuerpo, que son a esta altura menos el producto de su enfermedad que de los medicamentos que toma de manera crónica para aplacarla) ya eran conocidos por quienes han visto en sus últimos años sus reiteradas participaciones en series como Scrubs y Rescue Me, y sus especialmente celebradas apariciones en The Good Wife, donde interpretó a un abogado inescrupuloso que busca manipular a jueces y jurados mediante una exposición lastimera de su enfermedad neurológica, y en Curb Your Enthusiasm, la sitcom de Larry David, donde hizo de sí mismo, y es hostigado por el gruñón protagonista por “abusar” de su conocido padecimiento. Es fácil ver en ese episodio –que fue escrito por los guionistas en perfecta afinidad con la actitud pública de Fox sobre el asunto, pero sin consultarlo– el germen de su nueva serie, que está repleta de chistes sobre sus movimientos involuntarios, sobre sus intentos infructuosos en misiones tan sencillas como hacer “choque-esos-cinco”, abrir un frasco de pepinos, o servir con una cuchara un plato de huevos revueltos (“desafío personal” que es recibido con impaciencia por su familia), e inclusive chistes más brutales, como cuando su personaje sale de cámara porque no puede evitar mover la silla con rueditas desde la cual lee las noticias al aire.
Los movimientos no enteramente naturales de su cuerpo están ahí, son evidentes, pero Fox los incorpora al repertorio de tics y gesticulaciones exageradas que siempre formó parte de su estilo como comediante, de Lazos familiares a Spin City. Quizá ya no pueda deslizarse en un skate como en Volver al futuro como cuando tenía 23, pero eso difícilmente pueda atribuirse solo al Parkinson: el hombre ya tiene más de 50, y el tiempo, implacable, les cobra impuestos hasta a los más saludables especímenes de esta tierra.
LOS OCHENTA
Nacido en Edmonton, Alberta (Canadá), en 1961, cuarto de los cinco hijos de un policía y una empleada administrativa, Michael Andrew Fox (la jota del medio se debe a que ya existía otro Michael Fox actor y funciona a la vez como homenaje a un legendario actor secundario, Michael J. Pollard) suele contar que toda su vida lidió con limitaciones físicas. Desde mucho antes de tener Parkinson, fue un muchacho de físico diminuto: demasiado pequeño para destacarse en su muy canadiense pasión por el hockey sobre hielo, y luego, demasiado enano en la consideración de los productores para convertirse en una estrella de cine. Pero en ocasiones consiguió usar esa desventaja a su favor: su primer papel estable fue en una serie en su país, Leo and Me: tenía 16 pero hacía convincentemente de un chico de 12. Cuando más tarde, y tras reticencias iniciales de la producción, le dieron el personaje que lo hizo famoso en EE.UU, en la sitcom Lazos familiares, los chistes sobre su estatura se incorporaron a los guiones (también era un detalle no menor en Muchacho lobo: el basquetbolista petacón que pasaba de la nada a la gloria). Acaso por esto mismo nunca fue un galán en el sentido en que lo fueron otros poster-boys contemporáneos, como Rob Lowe o Patrick Swayze: a mediados de los ’80 se había convertido más bien en el chico encantador que todas las madres querrían para sus hijas. Pero la popularidad televisiva, decía el siempre agradecido Fox, le había cambiado la vida: “Antes las chicas no me daban ni la hora, y de pronto conseguía sexo a lo loco”.
Aunque no fue una estrella internacional hasta Volver al futuro, en Estados Unidos el estrellato le llegó casi tres años antes con Lazos familiares, una sitcom no muy recordada por acá que capturó la esencia de los años ’80 norteamericanos como casi ningún otro programa. Durante las siete temporadas que duró Family Ties, entre 1982 y 1989, Fox fue Alex P. Keaton, el estudiante perfecto y ambicioso que admiraba a Ronald Reagan y a Nixon y cuyo objetivo en la vida era triunfar en Wall Street. El programa, que su creador Gary David Goldberg le había vendido a la NBC con el escueto concepto “Padres hippies - Hijos conservadores” encontró rápidamente su centro en el carisma de Fox, que encarnó en Alex la gran paradoja del sueño aplastado de la generación previa, la de los padres liberales, militantes pacifistas de los ’60 que ahora vivían cómodos y aburguesados en los suburbios de Ohio. Arrogante y egoísta (aunque demasiado bueno en el fondo), Alex fue uno de los mejores personajes de la televisión norteamericana de su década, al punto que ambos partidos se lo quisieron apropiar como emblema: los neoconservadores por su simpatía, los demócratas por la feroz parodia de aquéllos. En 1997, ocho años después del final de Lazos familiares y después de perder un poco el rumbo en el cine, Fox regresó a la televisión con su segunda sitcom exitosa, Spin City, y un personaje, algo así como el segundo del alcalde de Nueva York, ya del lado inequívoco de los demócratas (Fox ya había interpretado en 1995 un personaje similar en la película Mi querido presidente, de Rob Reiner: ambos fueron claros productos de la más amable era Clinton). En 2008, de cara a las elecciones en las que se presentó Obama, y cuando ya hacía un largo tiempo que Spin City había terminado, Goldberg (que falleció hace un par de años, a los 68, de cáncer) escribió en un editorial para The New York Times que se imaginaba a Alex P. Keaton en la actualidad haciendo trabajo ad honorem por la niñez, o como un independiente al menos, no habiendo podido tolerar los desmanes de los dos períodos de W. En eso, escribió, “disentimos con Michael Fox: él cree que hoy Alex P. Keaton estaría recién saliendo de la cárcel”.
LOS NOVENTA
Terminados los ’80, Lazos familiares y la trilogía Volver al futuro, Fox pareció perder el ritmo. Había hecho algunas películas buenas en la última parte de la década, como la subvalorada Pecados de guerra, de Brian De Palma y junto a un muy demasiado intenso Sean Penn, pero lo que le estaban ofreciendo ahora eran comedias bastante menores, y él, que seguía de fiesta en fiesta, empezó a tomar un poco de más. 1991 fue un año especialmente malo: su padre había muerto hacía poco mientras él se encontraba lejos trabajando, de pronto ya no se encontraba en el foco de atención mediático, y aquel extraño temblor en un dedo meñique con que se había levantado un día a fines del ’90, se convertía en su tragedia. Al diagnosticarle su raro Parkinson juvenil, los médicos le advirtieron que, como la enfermedad neurológica degenerativa que era, esto le iba a permitir seguir trabajando como mucho por diez años más. De pronto, estaba tomando acompañado, y también solo, y no podía parar. Hoy el público se sorprende de lo bien, agraciada y divertidamente que lidia con su enfermedad, pero primero fueron siete años de negación y oscuridad. Quien le salvó la vida fue, dice, la mujer con la que se había casado un par de años antes del diagnóstico, Tracy Pollan (la madre de sus cuatro hijos, una actriz que conoció en Lazos familiares), la misma que lo acompaña hasta el día de hoy. De su mano volvió a la televisión con Spin City, y también tomó la decisión de anunciarle al mundo su problema, y dejar un trabajo que lo estaba extenuando, en el año 2000.
Lejos de la miserable compasión que temía encontrar, obtuvo una afectuosa respuesta de prensa y público, y empezó una nueva carrera, creando una fundación para la investigación para la cura del Parkinson. En www.michaeljfox.org, página oficial de la Michael J. Fox Foundation, pueden leerse fragmentos de los tres libros que lleva publicados hasta el momento: Hombre de suerte: una memoria; Always Looking Up (un juego típico de Fox, que bromea con que siempre miró hacia arriba porque es muy bajo, y a la vez recordando que siempre mantuvo la cabeza en alto), subtitulado “Las aventuras de un optimista incurable”, y Algo gracioso ocurrió camino al futuro: giros y lecciones aprendidas, sobre cómo lidia con su condición día a día, sobre los avances en la investigación, y sobre la clara conciencia que tiene de la posición privilegiada en que le tocó afrontar su problema: “Siempre tengo presente que hay otra gente que no se siente bien y que no tiene las mismas posibilidades que tengo yo de expresarse. No es un factor menor en la manera en que he podido lidiar con esto”, dice Fox.
La fundación es un éxito, con recaudaciones millonarias y mucha publicidad, y hasta la oposición política al incentivo de investigaciones con células madre le dio un involuntario empujón. Típicamente la derecha republicana, y en particular el influyente comentarista Rush Limbaugh, que se burló de una de esas apariciones públicas que Fox solía hacer sin tomar su medicación, para concientizar sobre su enfermedad y ayudar a desestigmatizar a quienes la padecen. “Tiene que ver con la percepción –explica Fox en entrevistas–. Muchas veces cuando tenés una discapacidad, tenés que lidiar con la percepción de otra gente acerca de cómo es esa discapacidad. Para mí esto no tiene nada de horrible. Es mi realidad. Es mi vida. Una mano que tiembla no tiene nada de horrible, y tampoco lo tiene decir: estoy cansado de esta mano que tiembla.” Fox suele ser muy bien recibido por su franqueza desprovista de vanidad, la misma que nutre a su nueva sitcom.
VOLVER AL PRESENTE
Y es probable que ese episodio de Curb Your Enthusiasm en el que Fox, un poco enojado con Larry David, le entrega una botella de gaseosa agitada, enchastrándolo y echándole la culpa no del todo convincentemente a su Parkinson, haya influido en su decisión de volver a ponerse al frente de un programa de TV. La crítica norteamericana recibió El show de Michael J. Fox como su actor querría: sin condescendencia. Y por lo tanto, criticaron que, por fuera del tema del protagonista con Parkinson, se transforme en muchos momentos en una sitcom familiar bastante convencional. Pero bueno: tiene algunas grandes actuaciones secundarias, en especial las de Betsy Brandt (recién salida de Breaking Bad) como su esposa, y la de Wendell Pierce (de Treme y The Wire) como su jefe, y los chistes sobre el temblequeo de su protagonista son real y morbosamente muy buenos. “Papá, te estás moviendo demasiado y te me vas de foco”, le dice la hija, tratando de filmarlo (y explotar su enfermedad) para un proyecto escolar. “Qué bueno que no te tomaste tu medicación todavía, así no voy a tener que hacer todo el trabajo yo”, le dice su esposa en el prólogo de un encuentro sexual. Mientras tanto, en la ficción, la cadena NBC promociona el regreso de su periodista estrella con Parkinson con un spot hecho de imágenes en cámara lenta y Enrique Iglesias cantando “Héroe” de fondo. Y el propio Fox le saca partido groseramente a su condición de “personaje más inspirador” en un partido de golf caritativo en el que compite con un jugador no vidente.
Buena parte de las notas y entrevistas publicadas en los últimos años y ahora, en los últimos meses, con motivo del regreso televisivo de Fox, se han empeñado en describir los detalles de la enfermedad, pero Fox está mucho más allá de eso. “¿A quién carajo le importa cómo me veo? –dice–. Me veo como soy. Esto no es algo que me pasa, es mi vida. Tengo días que son peores que otros, pero todo el mundo tiene que lidiar con alguna mierda en su vida. Yo tengo a mi familia, sigo trabajando. ¿Qué es lo que perdí realmente?”
Su tema es el tiempo –cada vez menos el pasado y más el presente– y por ahora viene ganando la carrera.
Un padre que lucha por los derechos de todos
Daniel Lado, un profesor que tiene un hijo autista y con síndrome de down, ayuda a los niños con capacidades diferentes para su reinserción social. Una ejemplar historia de vida, informa Diario Crónica.
Las dificultades que atraviesan los padres con hijos discapacitados forman parte de una rutina compleja. Trámites interminables, trabas burocráticas y actos de discriminación, entre otros, componen un panorama diario que suele tornarse agotador. Pero Daniel Lado (50), un profesor que tiene un hijo autista y con síndrome de down, supo reinventarse una y otra vez para salir adelante. Hoy, además de ejercer la docencia con chicos discapacitados, trabaja con sus familiares para ayudarlos a reinsertar socialmente a las personas con capacidades diferentes.
Tras sufrir un accidente automovilístico y estar al borde de la muerte, la vida de Daniel cambió. Decidió abandonar su empleo como vendedor para iniciar un profesorado docente, “iba a la escuela -recuerda- en silla de ruedas y muletas”. Aunque otro golpe súbito lo sorprendió: a raíz de un cáncer perdió a su esposa y madre de sus tres pequeños hijos.
Estudios
Lado lleva más una década dictando clases en el Centro de Formación Laboral Nº 1 de Lomas de Zamora. Siempre trabajó con niños discapacitados, incluso antes de que supiera que uno de sus propios hijos -Santiago, de 11 años- era down y sufría de autismo. Ahora está al frente de los talleres de carpintería del establecimiento, que a fin de año sería desalojado del edificio que ocupa en la avenida Meeks al 400. “En los talleres trabajo con grupos más reducidos, algunos chicos no hablan, otros no tiene lecto- escritura. Los pibes son un amor, un encanto pero para algunos maestros es muy duro y terminan deprimidos”, cuenta a “Crónica” el profesor, que se convirtió en una referencia para las familias de sus alumnos.
“No hay una escuela que enseñe a los padres a lidiar con los trámites de los chicos que te desgastan, por eso trato de ayudar en base de mi experiencia”. “Hay que estar atento a los abusos por parte de las prestadoras, las escuelas privadas, las transportistas que se aprovechan del desconocimiento. Es fundamental conocer las leyes sobre discapacidad y hacerlas respetar”, advierte Daniel.
Una jueza ordena al Estado que mejore la vivienda de un chico
La jueza de Familia de Bariloche Marcela Trillini ordenó al Estado provincial que en un plazo de 20 días mejore las condiciones habitacionales de la vivienda de un adolescente de 14 años que padece de una discapacidad.
El adolescente y su grupo familiar viven en una casa de adobe antigua que comenzó a derrumbarse debido a los fuertes vientos de la zona y la inestabilidad de la vieja construcción, según precisó el defensor de Menores e Incapaces Ricardo Mayer, quien promovió la acción en resguardo de la familia compuesta por los padres, hermano y un tío con discapacidad del adolescente.
La presentación judicial agrega que en la vivienda deambulan roedores, se filtra frío por paredes y techo y tiene problemas de acceso en invierno. Además relata que el piso de la casa es de tierra excepto la cocina que es de cemento pero por las irregularidades se generan obstáculos para la movilidad del adolescente quien tiempo atrás sufrió un accidente provocándose severas quemaduras con un "tacho" que oficia de cocina. El defensor califica la situación de habitabilidad como "indigna".
En la presentación judicial se detalló que el paraje donde vive la familia no cuenta con servicios de gas y luz, mientras que el agua es provista por una vertiente que pasa por un pozo que no está resguardado de la tierra y animales.
En la vivienda no cuentan prácticamente con elementos de cocina y el mobiliario es escaso, y la familia tiene dificultades para atender y sostener hábitos de higiene y preparar sus alimentos.
La familia -según el defensor- realizó varios pedidos al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia sin obtener respuesta y además recibió la promesa de una vivienda de IPPV pero tampoco se concretó.
La jueza que hizo lugar al amparo presentado por el defensor oficial, ordenó además al gobierno a entregar un informe con fotografías que grafiquen las mejoras realizadas en la vivienda y que entregue un "plan de acción" en un plazo de 15 días.
También dispuso la jueza que el Ministerio de Salud asigne un agente sanitario que visite cada 15 días a la familia, cuyo lugar de residencia no difundió el Poder Judicial.
En sus fundamentos, la jueza indicó que existe un "alto grado de vulnerabililidad " del adolescente amparista y remarcó que las pruebas (fotografías del lugar) son "concluyentes".
Valoró la jueza los derechos del niño y adolescente respecto de medidas de protección que por su condición de menor requieren por parte de su familia, de la sociedad y del Estado.? También señaló la contemplación de la protección y formación integral de la niñez incluidas en la Constitución provincial.
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