miércoles, 2 de julio de 2014

Pobreza y discapacidad

“Las tasas de discapacidad son significativamente superiores entre los grupos con menores niveles de educación. El 19 por ciento de las personas con menos educación tiene discapacidad, comparado con el 11 por ciento entre las personas con mayor educación”, según datos de Naciones Unidas citados en el documento de ACIJ sobre acceso a la escuela de chicos con discapacidades que viven en villas. Es que “la pobreza aumenta las probabilidades de discapacidad por la malnutrición, el acceso inadecuado a la educación y la salud, condiciones de trabajo inseguras, un ambiente contaminado y falta de acceso a agua potable y saneamiento”. Recíprocamente, “la discapacidad aumenta el riesgo de vivir en la pobreza, por desempleo, salarios más bajos y aumento del costo de la vida debido a esa condición”. Nicolás Schujman, de ACIJ, advirtió que “las escuelas de educación especial no son una solución: al revés, mientras exista un sistema de educación segregado, con establecimientos separados para chicos con discapacidad, se vulnera su derecho a la educación: ¿cómo vamos a pensar en incluir en la sociedad a la gente con discapacidad, si ni siquiera los incluimos en las escuelas cuando son niños?”. De todos modos, advirtió Schujman, “la educación especial sí que sirve: la formación de los docentes de educación especial los constituye en un valioso medio para sostener la inclusión en escuelas comunes”.

Lubertino alerto por bajos indices de escolaridad en niños con discapacidad

Buenos Aires, 30 de junio (Télam).- La titular del Observatorio de los Derechos de las Personas con Discapacidad, María José Lubertino, manifestó hoy su "preocupación" ante los bajos índices de escolaridad de chicos y adolescentes con discapacidad en la ciudad de Buenos Aires, como consecuencia de la falta de vacantes y de condiciones adecuadas de accesibilidad. Los datos surgen de un informe elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), y difundidos ayer por Télam, en el que se revela que unos 1.600 niños con discapacidad de entre 3 y 17 años -el 8,5 por ciento del total- no concurren a la escuela en la Ciudad de Buenos Aires. El informe señala que en el nivel inicial, la cifra es más alarmante: el 27 por ciento de los niños con discapacidad en edad de escuela primaria no van a la escuela. Lubertino destacó que "las herramientas para incluir a las personas con discapacidad a la educación existen, el problema es que a la gestión del Pro no le interesa". "No debe haber ningún niño/a con discapacidad fuera de la escuela", afirmó Lubertino, quien a principios de junio abrió las oficinas del Observatorio de los Derechos de las Personas con Discapacidad en la Ciudad de Buenos Aires, que se suma a la sede de Mendoza, entre otras provincias. "Es necesario generar un diálogo sobre cómo se construye una cultura inclusiva en las escuelas, con la participación de todos los actores involucrados de forma directa en los procesos de inclusión escolar, para que ningún niño con discapacidad se quede sin el derecho a estudiar", afirmó Lubertino. "Tenemos la responsabilidad de avanzar en el empoderamiento de las personas con discapacidad y de sus derechos", dijo Lubertino. (Télam)

Ciudad: el 27% de niños de nivel inicial con discapacidad no asiste a la escuela

Buenos Aires, 29 de junio (Télam).- Un informe reveló que sólo el 72,82 % de los niños de tres y cuatro años con discapacidad asiste a la escuela, lo que muestra una brecha del 10,68 por ciento en comparación con el total de alumnos de nivel inicial de la Ciudad de Buenos Aires, de 83,50%. La brecha en ese grupo de edad estaría dada, entre otras razones, por "la falta de vacantes escolares en la Ciudad que se concentra principalmente en el nivel inicial", según sugiere el informe elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). En el informe también se destaca el "bajo porcentaje" de adolescentes con discapacidad que concurren a la escuela: sólo lo hace el 82,33 por ciento, lo que genera una brecha del 8,17% en comparación con el total de los jóvenes alumnos porteños de 15 y 17 años. De acuerdo a datos del INDEC citados por los especialistas de ACIJ, en la Ciudad de Buenos Aires unos 1.600 niños de entre 3 y 17 años con discapacidad -el 8,5 por ciento del total-, no asisten a ningún establecimiento educativo debido a la falta de acceso a la educación especial inclusiva. Los "obstáculos al acceso físico y a la comunicación, las barreras debidas a actitudes discriminatorias" y la inexistencia de "escuelas secundarias especiales" son otros de los motivos que explicarían la problemática. El documento hace hincapié en la situación de los niños y adolescentes con discapacidad en las villas porteñas, y concluye que el porcentaje es "muy superior al promedio general de la Ciudad". "La falta de accesibilidad de las calles, veredas y transporte, se suman a las dificultades para acceder a la educación, lo que "afecta en general a los sectores más pobres de la población y a las personas con discapacidad", consigna el documento. El caso "particularmente alarmante" es el de la Villa 31 y 31 Bis ya que, del total de la población con discapacidad de entre 3 y 17 años, "el 15,5% se encuentra excluído del sistema escolar, y casi el 10% nunca asistió a la escuela". El informe destaca la brecha existente entre el total de los niños que asisten a la escuela en la Ciudad y los alumnos que viven en la Villa 31 y 31 Bis: en el grupo de edad de tres y cuatro años asciende a 31,98 puntos de diferencia, y para el grupo de entre 15 y 17, a 22,09%. "En la Ciudad de Buenos Aires existe una deuda pendiente en materia de derechos humanos, invisibilizada en la discusión pública: las dificultades en el acceso a la educación que sufren los niños y niñas con discapacidad, en particular, aquellos que se encuentran en situación de pobreza", denuncia. Asimismo, el documento sostiene que "la solución a este problema nunca podría ser ampliar la oferta de vacantes en educación especial, porque al ser un espacio segregado, discrimina a las personas con discapacidad y viola su derecho a una educación inclusiva". "Los recursos de la educación especial deberían trabajar con apoyos a la escolaridad de las personas con discapacidad en escuelas comunes, junto al resto de los estudiantes", afirma. (Télam).

Una versión del Himno Argentino que llegó lejos

¿Cuántas veces usamos la frase cantar como un sordo para referirnos a alguien que no tiene el talento para esa actividad? Los alumnos del colegio Las Lomas Oral, una escuela de Martínez para chicos hipoacúsicos , confirmaron lo contrario: no sólo pueden cantar bien, sino también ganar dinero por ello, y hasta lograr un importante reconocimiento. Hace pocos días, la campaña Raising Voices, de la agencia Ogilvy & Mather, realizada junto a Néctar Música y Oruga Cine para la escuela, ganó el premio de oro en el Festival Internacional de Publicidad Cannes Lions en la categoría Caridad. La historia del caso merece un párrafo aparte. Con el objetivo de generar fondos para su tarea cotidiana, en Las Lomas Oral registraron una versión del himno nacional, Oídnos. Luego, gracias a una ley, la 25.636, que obliga a las radios y la televisión a comenzar la transmisión a las 0 con la canción patria, lograron una gran difusión diaria en los medios. Y así, por los derechos de interpretación la escuela recaudó un 20,3% más que en todo el año pasado. Ayer, 35 alumnos de entre 6 y 11 años que participaron en esta campaña se volvieron a encontrar con los creativos, directivos y ejecutivos de las agencias. Como retribución por su trabajo, los chicos les regalaron unos cuadros pintados por ellos con la palabra Gracias. En un acto muy emocionante, lleno de abrazos y sonrisas, Javier Mentasti y Maximiliano Maddalena, de Ogilvy & Mather, confesaron haber tenido temor con el premio por sus características específicas: es la primera vez que un proyecto como éste depende de una ley. Ambos se enteraron del premio por esta iniciativa cuando ya estaban en Francia y ahora vinieron con dos leones dorados para compartir con los protagonistas su experiencia en Cannes. La idea del proyecto parecía muy innovadora. "Era raro que nadie lo hubiera hecho antes", se sorprenden Mentasti y Maddalena. Todo empezó con la idea de Micaela Gallino -creativa de la misma agencia- y el contacto de una colega suya, Celina Correa, con la escuela: "Al principio, parecía una broma hacer cantar a los chicos con discapacidad auditiva". Después se sumaron fuerzas a la hora de los ensayos de canto y la producción general. "Fue una etapa de remo, muy ardua y linda", agregaron Eduardo Frigerio y Federico San Millan, de Néctar Música, que durante dos meses fueron casi todos los días al colegio para enseñar y ensayar el himno con los chicos. Cantar para todo el país tuvo un impacto muy grande, advierten hoy en la escuela, cuya población son 83 chicos hipoacúsicos, de entre ocho meses y 11 años (primaria y jardín), con implante coclear o que usan audífonos, y reciben una atención personalizada. "Este proyecto tiene un gran mensaje para los padres de niños con discapacidad auditiva", reconoció Mariela Perkins, presidenta de la institución y madre de Santiago, ex alumno: "No tengan miedo, porque es posible hacer escuchar y escuchar hablar a los chicos".

Afirman que "hay que seguir trabajando para que personas con discapacidad accedan a la educación sexual .

Buenos Aires, 30 de junio (Télam).- La educación sexual integral en nivel inicial o escuelas especiales era "poco frecuente" antes de la ley sancionada en 2006, aunque "aún se ve a las personas con discapacidad como niños eternos", por lo que "hay que seguir trabajando para que accedan a ese derecho", afirmó Mirta Marina, coordinadora del programa del Ministerio de Educación. "Cuando la ley de educación sexual integral (ESI) salió había quienes pensaban que la escuela no era el mejor lugar para trabajarla; hoy eso cambió y ya no se discute, sino que se discuten estrategias sobre cómo implementarla", dijo a Télam Mirta Marina. Marina, quien brindó una charla sobre Derechos sexuales y reproductivos en el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), señaló que todavía hay aspectos que trabajar para considerar a la sexualidad como una dimensión presente en todas las etapas de la vida, que va más allá de la genitalidad y la reproducción. "En educación especial aún hay que trabajar para promover la reflexión sobre visiones de las personas con discapacidad como asexuadas, como niños eternos. Hay que fortalecer la idea de que el derecho a la ESI también las incluye", enfatizó. Esa representación "está asociada a prácticas de sobreprotección que se dan tanto en las familias como en las escuelas: las prácticas de higiene, de colocarles la ropa, de evitarles realizar acciones y movimientos que pueden realizar, como hacemos con los niños pequeños". "En la medida en que se ubica a las personas con discapacidad en ese lugar, no se registra su crecimiento y tampoco su desarrollo afectivo sexual", precisó. La ESI es un espacio para el aprendizaje de saberes y habilidades -adecuados a la edad- para la toma de decisiones sobre el cuidado del propio cuerpo, las relaciones de género equitativas e igualitarias, la valoración de las emociones y sentimientos, de la diversidad y la no discriminación. A partir de la sanción de la ley 26150 en 2006, que crea ese Programa Nacional, y de la aprobación de los lineamientos curriculares de la ESI, los docentes deben enseñar educación sexual a niños, niñas y jóvenes. "La ley 26150 generó en un primer momento resistencias y temores, pero a medida que avanzamos con las acciones del programa eso fue dando paso a la preocupación por lograr una implementación efectiva", apuntó Marina. La coordinadora contó que presenció clases en el nivel inicial "en las que se trabajaban las diferencias entre varones y mujeres con láminas o las emociones y sentimientos en tanto no incluyeran deseos sexuales". En ese nivel, la ESI promueve hábitos de cuidado del cuerpo, la utilización de un vocabulario correcto para nombrar las partes externas del cuerpo en general, la identificación y valoración de las diferencias físicas entre mujeres y varones y el reconocimiento de la intimidad propia y ajena. Además se trabaja la expresión de los afectos y el respeto por los sentimientos y necesidades de los otros, el desarrollo de habilidades psicosociales y comportamientos de autoprotección, distinguiendo cuándo una interacción física con otra persona puede ser adecuada y cuándo no lo es. "Así, por ejemplo, se reconoce explícitamente el derecho a enamorarse", apuntó Marina y agregó que "niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas adultas con discapacidad tienen el mismo derecho a la ESI que todas las demás". La coordinadora enfatizó que aún se debe trabajar para que se reconozca "que las personas con discapacidad tienen derecho a recibir ESI y deben ser consideradas sujetos deseantes y deseables, como todos", y contó que desde la cartera educativa se formulan contenidos, programas didácticos y se capacita a los docentes para su implementación. "Adaptamos materiales y recursos, como lo hacemos para cualquier modalidad del sistema educativo, y elaboramos cuadernillos, folletos y estrategias que definimos junto a la Coordinación Nacional de Educación Especial, la Conadis y organismos estatales para avanzar en este proceso", señaló. (Télam)

Derecho a segundas opiniones

La Cámara Civil y Comercial de Mar del Plata determinó que una declaración de insanía debía ser revisada por otras instancias, aún cuando no fuera recurrida por los integrantes del proceso que tengan las facultades para hacerlo. La discusión sobre los alcances de la nueva Ley de Salud Mental ha sido materia de debate en la Justicia de la provincia de Buenos Aires. En este sentido, ya son varios los precedentes que se inclinaron por actualizar la posición con respecto a garantizar el derecho de las personas que sufren esta clase de patologías. En los autos “M. L., M. S. s/Insanía”, un juez de primera instancia decidió acudir a la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar Del Plata para que revise nuevamente la declaración de insanía de un hombre que no había sido recurrida por quienes tenían la facultad de hacerlo, invocando para ello la normativa actualizada a nivel nacional y los tratados internacionales. Y los camaristas accedieron a su pedido. Los jueces fundamentaron en el fallo que “como bien sabemos nuestro código ritual -luego de la reforma de la ley 13.634-, no regula la elevación en consulta para aquellos casos en los que se dicta la sentencia de incapacidad y la misma no fuera apelada por ninguno de los legitimados para hacerlo. El Código Procesal de Nación sí prescribe la elevación en consulta, en los arts. 253 bis y 633 in fine, para los casos en que la sentencia que declara la incapacidad del denunciado no fuera apelada”. “Ahora bien, a pesar de la laguna normativa existente en el procedimiento procesal provincial, o mejor dicho la falta de adecuación del código ritual con los principios que dispone la nueva ley de Salud Mental (26.657) y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (aprobada por ley 26.378); entendemos que la elevación en consulta para los supuestos como el de autos resulta ajustada a derecho, en razón de los argumentos que pasaremos a desarrollar”, consignaron los magistrados. Los camaristas añadieron que “en primer lugar, debemos resaltar que más alla de la potencial confrontación existente entre la ley 26.657 y las normas provinciales que regulan la materia, ha de estarse por su coexistencia y aplicación armónica, respetando el principio de supremacía de la ley y la Constitución Nacional (art. 31), ello con el fin de evitar que el rigor de las formas pueda conducir a la frustración de derechos que cuentan con especial resguardo legal y constitucional”. “En este punto, debemos recordar que el Estado argentino ha adoptado el modelo social de discapacidad, quedando así comprometido con la comunidad internacional desde el año 2008 cuando se aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (de ahora en más C.D.P.D.) mediante la ley 26.378, la cual goza de jerarquía supralegal (art. 31 CN)”, explicaron los vocales. Los miembros de la Sala alegaron que “si bien la C.D.P.D. reviste jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 CN), no es menos cierto que por aplicación del art. 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados un Estado parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno para desoír las internacionales”. Los integrantes de la Cámara añadieron: “Asimismo, debemos valorar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha hecho notar a los Estados Parte que, independientemente de las reformas legales que deban adoptar para compatibilizar determinadas disposiciones y prácticas con la Convención Americana y los estándares internacionales de los tratados de Derechos Humanos, en principio, los jueces y órganos vinculados a la administración de justicia en todos los niveles deben actuar inmediatamente y de oficio en el sentido de adecuar sus decisiones a dichas disposiciones y estándares, frente al conocimiento de los casos que se les sometan. Ello constituye el control de convencionalidad”.

Tangoterapia, una apuesta por la salud

Es una opción para explorarnos, tomar conciencia de nuestro cuerpo y entrenar el equilibrio. Además, el vínculo con el bailarín y la comunicación corporal ayudan a ser más perceptivos Al bailar tango, dos personas se funden en un abrazo y navegan por la pista como si fueran una sola. Esta danza une, conecta y obliga a tomar registro del propio cuerpo y mejora el vínculo con el otro. La tangoterapia usa a esta danza a favor de la salud, ya sea para preservarla, mejorarla, o tratar enfermedades específicas. Por ejemplo, aquellos profesionales dedicados a esta disciplina aseguran que ayuda a pacientes con cáncer, diabetes, mal de Parkinson, discapacidades motoras o intelectuales, trastornos de estrés post-traumático, psicosis, timidez, ansiedad, depresión, pánico, entre otros. "Su acción terapéutica reside, fundamentalmente, en la intensidad y la profundidad de las emociones que despierta el tango cuando se baila y se escucha su música o su poesía", comenta el doctor Federico Trossero, psiquiatra clínico y psicoanalista rosarino autor del libro "Tango Terapia". "El tango nos pone en fuerte contacto con nuestras dificultades, cualidades o conflictos -en una clarísima y contundente muestra de cómo somos, y cómo interactuamos con la pareja y el grupo-. Esto nos ayuda a superar las barreras de nuestro desarrollo personal y llevar adelante una vida plena de realizaciones y goce", agrega. Con la tangoterapia, "se acrecienta el autoconocimiento, se potencia la autoestima, se facilitan los desbloqueos físicos y emocionales, y se integra mente y cuerpo. Además, propicia el ejercicio de la empatía, y nos sitúa en el aquí y ahora", explica María Eugenia Cuyás, licenciada en psicología, psicoterapeuta, tangoterapeuta, bailarina y maestra de tango. El abrazo cerrado, milonguero, es la opción más íntima que propone este baile, es el que genera mayor contacto. Este es el tipo de abrazo que suele usarse en estas terapias. "Genera un mayor contacto físico y emocional. Pone en juego toda nuestra química para sentir el placer del abrazo -que no implica necesariamente un placer erótico-. Se busca confianza y encuentro", desarrolla Cuyás. En sus clases, ella propone el cambio de rol: "Desde el punto de vista psicológico, favorece la empatía, el hecho de ponerme en el lugar del otro; y, desde el punto de vista cognitivo, se utilizan distintos hemisferios: uno para conducir (rol masculino), y otro para cerrar los ojos y dejarse llevar (rol femenino). Esto lo aplicamos en todo lo que hacemos en la vida". El tango ejercita, además, la improvisación: "Como no tenés una coreografía preestablecida, te obliga a entenderte corporalmente con el otro. Esto es útil para trabajar trastornos de ansiedad, ya que el paciente debe tolerar el ‘no saber qué viene', no tiene demasiado control a priori", comenta Daniela Galizia, psicóloga de orientación cognitiva y apasionada bailarina de tango. En las provincias y diversas partes del mundo se realizan talleres con diferentes objetivos. Entre ellos, la Escuela de Tango de la Asociación AMAR (Cochabamba 3239) tiene alumnos con discapacidad intelectual y sensorial, y un ballet de jóvenes con síndrome de Down. Por otro lado, la Unidad de Geriatría del Hospital Ramos Mejía brinda talleres de tangoterapia para adultos mayores en forma gratuita. En este contexto de crecimiento de la disciplina (para la que algunos piden su inclusión como una carrera específica), en enero de 2015 se realizará el VII Congreso Internacional de Tangoterapia en Sydney, Australia. "El tango es terapéutico en sí mismo, es decir, hace bien. La tangoterapia propone un plus: poner en palabras lo que cada uno siente al bailar tango, trabajar sobre lo que nos pasa. Es un conocimiento sacado de la experiencia", resume María Eugenia Cuyás. Un encuentro erótico El tango es una danza reconocida por su sensualidad, por su erotismo a flor de piel. Durante el baile, "hay que construir el vínculo con alguien que no se conoce, se debe aprender a registrar los mensajes corporales, hay un acercamiento... Por eso, puede decirse que es una metáfora de una relación sexual", dice Daniela Galizia, quien también tiene formación en sexología. Al enriquecer los canales del erotismo a través del tango, se busca contribuir a desarrollar la simbología erótica, lo que propiciará la creatividad y aumentará la sensibilidad. Hay muchos tabúes que rodean a las relaciones sexuales. Hay partes del cuerpo con las que se pierde el contacto debido a mensajes prejuiciosos (verbales como no verbales), a experiencias traumáticas o, simplemente, por falta de estimulación. A través de esta mirada, se busca un reencuentro con el propio cuerpo para, luego, mejorar el vínculo con el compañero/a, y con los demás. La idea -explica la especialista- es recuperar el contacto, el placer del encuentro con la mirada, del estremecimiento cutáneo, del abrazo que contacta con un aroma y sensibiliza al tacto. Según Galizia, en el tango se reflejan los mismos conflictos que se ven en la sexualidad. Pero, al trabajarlo desde la danza, se le saca una gran parte de la carga de ansiedad que genera el tabú social. "Al alejarse un poco, se puede trabajar mejor", dice. En este sentido, el doctor Trossero explica que el tango es un instrumento que "ayuda a llegar a las capas más profundas de nuestra intimidad e iniciar así un camino de luz por los senderos del alma". Y concluye: "El tango es la metáfora de la vida, el tango nos enseña la vida".